martes, junio 23, 2009

Anulación del voto en México: la lógica de la rancherita que “da el rebozaso” y se va

Gabriel Moreno (Londres) – En contra de las expectativas que dejó el fin del presidencialismo priísta del 2000, el voto como vía de elección popular ha sido un simulacro que ha dejado a los ciudadanos fuera de la toma de decisiones que afectan la vida diaria de los mexicanos. En pocas palabras, el voto da hueva. Qué caso tiene votar si los partidos políticos son, al menos en el imaginario colectivo, cuevas que dan cobijo a criminales con fuero, ignorantes, incompetentes, punteros de manada con los más burdos intereses de grupo, y sigue un largo etcétera. Es pues comprensible el llamado del “movimiento anulacionista” a invalidar las boletas electorales del próximo 5 de julio. Veo esta iniciativa, que podría capturar hasta 15% de los votos en la próximo elección según una encuesta reciente publicada por Reforma, como una reacción desafortunada ante la deplorable situación de la política en México. Aunque es un punto válido de discusión en la búsqueda de alternativas democráticas, hay que agregar, esta corriente es también un desperdicio de tiempo, dinero y esfuerzo, una salida falsa para una ciudadanía que como la rancherita, y ante los improperios de una grosera clase política, da el “rebozaso” y se va.

Para ponerlo de otra forma, la lógica de la anulación lleva un mensaje claro e inequívoco: ‘anulo mi voto porque todos los candidatos son parte del mismo pote de mierda’. Hay, por supuesto, diferencias entre la anulación voluntaria y la abstención, el problema es que sus consecuencias últimas son equivalentes, y dejan los resultados de la elección en manos de las bases partidistas. La anulación del voto sólo garantiza la permanencia, y por lo tanto el fortalecimiento, de la partidocracia en la que nuestro país ha quedado estancado. Sorprende pues que académicos, líderes de opinión, periodistas, estudiantes y alguno que otro individuo pensante estén deslumbrados con el concepto. En mi reciente estancia en México me pareció que el anulacionismo es percibido como un oasis de iluminación democrática. De repente pareciera como si los mexicanos hubieran inventado la anulación del voto, y con esto, un movimiento democrático que es por demás absurdo. A muchos parece no quedarles muy claro que se trata de un simbolismo que lesiona los intereses ciudadanos, aunque hay quienes quieran caracterizarlo como un hito de la transición del país hacia la verdadera democracia (por ejemplo, Aguayo Quezada, Reforma, 17 de junio).

En fin, no soy de los que – parafraseando a Aguayo Quezada – “beatifican” el voto, pero si uno juzgara a la ciudadanía de un país por su participación democrática creo que la anulación del voto en México dejaría bien claro que la democracia del país es un reflejo de una ciudadanía infantil que es incapaz de dirigir su destino. Basta mirar a los procesos recientes de India, Estados Unidos, e incluso Irán, para saber que en estos países los ciudadanos – en particular aquellos sin afiliación partidista – toman sus derechos electorales con seriedad. Anular el voto equivale a dejar las elecciones intermedias en manos de los partidos políticos y de sus afiliados, es una farsa ciudadana, un entreguismo pueril que nos deja mal parados como individuos y sociedad, más ciertos de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.

jueves, febrero 19, 2009

Carlos Slim, el plutócrata insensible


Gabriel Moreno (Londres) – Denisse Dresser (foto) ha escrito una carta dirigida a Carlos Slim, el dueño de Teléfonos de México y segundo hombre más rico del planeta. “Usted”, cito a la politóloga, “podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando (...) podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible”. Bravo, señora, usted es un ejemplo ciudadano a seguir.

lunes, febrero 16, 2009

Opinión pública e Internet en la edad post-Televisa


Gabriel Moreno (Londres) – La cifra de usuarios de Internet en México ha crecido de 2.7 a casi 24 millones entre el 2000 y el 2008, según datos de la Internet World Stats. Es un “crecimiento cabalístico”, del 777 por ciento. En su reporte de economía de la información del 2006, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) afirma que del 2004 al 2005 México y Brasil contribuyeron con 60 por ciento del crecimiento total en número de usuarios individuales de Internet en la región de América Latina y el Caribe. En vista de estas cifras sería razonable pensar que el panorama informativo al que tienen acceso los mexicanos ha cambiado significantemente en un corto periodo de tiempo. También podría aventurarse que al tener más y mejor información, los mexicanos con acceso a Internet pueden generar opiniones y juicios más sólidos, con los cuales analizar el desempeño de los políticos y el funcionamiento de las instituciones democráticas. Es una noción optimista que conviene explorar.

El razonamiento de que Internet promueve una ciudadanía capaz de ejercer sus capacidades democráticas podría ligarse a la llamada teoría de la información. Ésta cuenta con procedimientos para cuantificar un aprendizaje cualquiera con base en los elementos de información que se aprehenden en un proceso de comunicación. Pero sin ir más lejos, el sentido común nos dice que a mayor oferta informativa menor es la capacidad de que la información se centralice y quedé bajo control de alguna parte interesada. Hoy, por ejemplo, sería difícil que la colaboración de Televisa podría bloquear la difusión de sucesos de gran escala como ocurrió en los primeros días de 1994 tras el levantamiento del EZLN. La decisión de Televisa y TV Azteca de omitir la difusión de sus encuestas de salida tras la elección presidencial del 2 de Julio del 2006 – como relata un bien fundamentado artículo de Al Giordano en la New Left Review [disponible en http://www.newleftreview.org/?view=2633]–, tampoco bastó para esconder el hecho de que Felipe Calderón llegó a la presidencia por vías cuestionables, por decir lo menos. El punto es que como instrumento de difusión, Internet permite que un sinfín de actores políticos, sociales y económicos se involucren en los asuntos públicos, cuestionando las versiones y evidenciando las fechorías de las elites tradicionales.

Pero ya sabemos que el sentido común es todo, menos común. Citando a Einstein, un artículo del New Scientist define sentido común como “la colección de prejuicios que se adquieren hasta antes de los 18 años”. La mayor parte del tiempo, dice la publicación, son las creencias que tiene la gente las que predefinen sus percepciones. Para aclarar esto baste un ejemplo. Hace unos días recibí un correo electrónico que un amigo reenvió a una lista de sus contactos. El mensaje incluía un archivo de video adjunto con un “reportaje de investigación” de la cadena en español estadounidense Telemundo. El “asunto” del correo advertía, textual: “NI TELEVISA NI AZTECA lo pasaron por tv...los mexicanos se deben enterar”. El texto invitaba a algo así como una movilización electrónica, donde el remitente pedía: “UNAMOS NUESTRAS VOCES, NO DEJEMOS QUE NOS VEAN LA CARA DE TONTOS YA FUE SUFICIENTE, POR FAVOR NO DEJEN DE VER ESTE VIDEO A TODOS NOS CONVIENE......”.

Palabras más, palabras menos, el segmento de Telemundo afirma, entre una telaraña de ambigüedades y exageraciones, que Felipe Calderón planea “privatizar el petróleo nacional mexicano y luego a transferir los recursos naturales del país a las grandes corporaciones extranjeras”. El informe es narrado por el periodista mexicano Rúben Luengas, que difundió el reporte con base en un texto de David DeGraw, un reportero de la página Alternet.org que a su vez fundamentó sus especulaciones en un artículo de la revista The Progressive. Para maquillar el refrito, Luengas invitó al estudio a un par de analistas que ni medianamente confirmaron la acusación que entre otras cosas, insinuaba que Felipe Calderón está listo para entregar Pemex a Halliburton, la firma de servicios especializados en el sector energético ligada a Dick Cheney, el vicepresidente de Estados Unidos. No sería irracional pensar que el llamado reportaje de Telemundo fue motivado por un sinfín de agendas a intereses de diversa índole. Telemundo, por ejemplo, es miembro de NBC Universal – a su vez unidad de negocios del gigante General Electric –, grupo mediático que se ha caracterizado por sus posturas críticas hacia el Partido Republicano. Pero no es importante ahondar más en el reporte de Telemundo.

El interés, en el contexto que concierne a esta columna, estriba en la interpretación de la persona que inicio la cadena referida. Dejando a un lado la posibilidad de que este sujeto tenga intenciones propagandísticas, llama la atención que parte de sus razonamientos hayan ubicado a Televisa y TV Azteca como culpables por no incluir en sus noticias un segmento producido y editado por Telemundo. Quizás se equivocó y pensó que Telemundo tiene un acuerdo de intercambio noticioso con las televisoras mexicanas. Actualmente no es así. Pero juzgando por sus palabras, en el sentido de que “los mexicanos se deben enterar” y por la implicación de que ver el video significaría una especie de “no más” verle la cara de tontos a los mexicanos, lo que llama la atención es la noción de que una fuente de información alterna a Televisa y TV Azteca equivale a una forma de liberación popular. En efecto, quienes vieron el video lo dieron por bueno. Cito a dos de los que reenviaron el “e-mail”: “Gran parte de la descomposición social que estamos viviendo actualmente se debe a la política entreguista de Felipe Calderón”. Y el amigo quien me envió el mensaje en primer lugar, respondió a una crítica mía de Telemundo, comentando: “Creo que el que sea un refrito no le quita veracidad a lo que sucede”. Mi postura en este caso es que “la nota” de Telemundo es tramposa, porque depende de fuentes indirectas que tienen un marcado sesgo editorial, y porque explota el tema del petróleo mexicano y los intereses extranjeros en éste para vender un comentario editorial disfrazado de noticia. Lo que no quita que Calderón sea un líder sin ideas, a quien no le queda más que el ejército y el capital extranjero para buscar legitimidad.

La cuestión es que un caso aislado en el que una fuente de información “alternativa” genera revuelo y discusión sobre asuntos públicos sirve para preguntarse: ¿Cuáles son los beneficios que la penetración de Internet aporta a la democracia en México? De entrada, la explosión informativa a la que conduce, y la diversidad de puntos de vista que genera. Pero como se dice, cantidad no equivale a calidad y a medida que se incremente el acceso a Internet, las computadoras, la televisión satelital, y la telefonía, también es necesario asegurarse de que la sociedad mexicana no utilizará las nuevas herramientas para reproducir las viejas ideas. Pensar que Televisa y TV Azteca conspiran las 24 horas del día para ocultarle algo a los mexicanos, o que Calderón se la pasa en Los Pinos tramando como entregarle el petróleo mexicano a los gringos, es signo de actores sociales pueriles, que están dispuestos a repetir aquellos planteamiento que se acercan más a su opinión. Repito la pregunta: para los afortunados que tenemos acceso a Internet, ¿qué vamos a hacer?

Mexicans suffer the scourge of an aimless war on drugs

video

martes, febrero 10, 2009

Adelgacemos el tamaño del Congreso



Gabriel Moreno (Londres) . – De acuerdo, las medidas "contracíclicas" del gobierno de México son como una aspirina para un tumor cerebral. Seamos, sin embargo, realistas, el capitalismo global está en crisis y hay una salida de capitales e ingresos (remesas, exportación petrolera, turismo, etc) que ejercen una presión inmensa sobre las finanzas públicas. Lo peor de todo es que este año el país permanecerá como un rehén de las elecciones intermedias del 5 de Julio. Es nuestra responsabilidad ciudadana presionar al Congreso para que se ponga a trabajar. Lo que más urge, creo yo, es deshacernos del ejército de parásitos que viven agazapados en el congreso de San Lazaro (ver foto). ¿Qué tal si mientras regentean a los futuros candidatos, los diputados actuales legislan para reducir a 250 el número de asientos en la Cámara de Diputados? ¿Qué tal si se elimina a todos los plurinominales para que sólo figuren los que han sido elegidos directamente a través del voto? ¿Qué tal si acabamos de una vez con el rídiculo tabú del "sufragio efectivo no reelección", y se crea el incentivo de la reelección como un mecanismo de certificación del desempeño de los políticos?

domingo, febrero 08, 2009

Fantasma del Norte


Adela Murillo (Londres) . – La Hacienda del Ejido de La Flor de Jimulco era a inicios del siglo XX una de los destinos mejor conectados del Norte de México, y punto de llegada del Presidente Porfirio Díaz en sus visitas a la región. Al igual que el servicio de tren para pasajeros en todo el país, el lugar es ahora sólo un recuerdo de mejores tiempos. Entre tanto, los pocos habitantes del lugar emigran a Estados Unidos, en busca de trabajo y progreso donde quizás exista igual o mayor abandono que el que habían dejado atrás. Podría hablarse de una fantasmagoria del hemisferio.

Esta imagen corresponde a una serie de fotografías de la exhibición “Cardenche”, que se exhibirá próximamente en Londres.

sábado, febrero 07, 2009

Resignificar a la izquierda: pobreza de ideas = pobreza material


Gabriel Moreno (Londres) . – La crisis actual que sufre el capitalismo global representa una oportunidad para que una izquierda dé a luz a una filosofía progresista que guie el pensamiento de las nuevas generaciones. Esto dependerá, sin embargo, de que los actores sociales que tradicionalmente han rechazado las ideas del neoliberalismo, contribuyan a la creación de un discurso productivo. Creo que aportar a este nuevo discurso es una responsabilidad de la ciudadanía, que a su vez servirá para dejar atrás el obstruccionismo dogmático de la izquierda retrograda encarnada en personajes como Andrés Manuel López Obrador en México, o como Hugo Chávez en Venezuela, pues representan un obstáculo para el progreso sostenido de los pueblos.

Esta semana he acudido a una mesa de discusión titulada Encuentro con Stuart Hall. Hall es uno de los tres fundadores de la escuela de Estudios Culturales en Gran Bretaña. El evento finalizó con una intervención del mismo Hall, un hombre que a sus 77 años goza de un vigor intelectual que fascina y se contagia (desgraciadamente el contagio sólo dura unos pocos minutos). El asunto es que, entre las muchas ideas que expresó, el jamaiquino hizo énfasis en que toda significación simbólica es la encarnación de una lucha por los recursos materiales y los medios de producción que sostienen con vida a una sociedad.

Palabras más, palabras menos, Hall dijo que proyectos neoliberales como el Thatcherismo, supieron utilizar las coyunturas de la historia para articular ideas que eran razonables a los oídos de una variedad de distintos actores sociales. "Nadie en sus cinco sentidos podía objetar las ideas de libertad y progreso que eran corolarios del libre mercado y la erradicación del estado paternalista", dijo. En otras palabras, mucho importan las palabras que uno escoge para llamar a las cosas, pues estas desembocan en una manera de ver, en los pensamientos que guían las acciones de los individuos, y de las colectividades que éstos forman.

Esto es importante para México. Deberíamos esperar que una izquierda responsable, una izquierda en la cual confiar, comience a utilizar un vocabulario de acuerdo a las alturas que requieren nuestros tiempos. He leído recientemente que Pío Lorenzo, mejor conocido como el hermano de AMLO, contenderá en las elecciones intermedias de julio como candidato a diputado de una coalición retrograda en México. Sé de inmediato que hay que desconfiar en políticos que usan discursos vacíos que ofrecen abogar por la "defensa de la economía popular, del petróleo, y de la soberanía nacional". Seguro atraen a la gente que nada tiene, pero ya sabemos lo que esto significa: un gobierno de dádivas, de sindicatos charros, y de políticos parásitos que buscan enriquecerse a como dé lugar, agazapados en los cada vez más magros recursos naturales, y sin los cuales es imposible materializar una política populista.

Para México es importante que la ciudadanía comience a utilizar un lenguaje preciso para articular el lenguaje popular, por ejemplo, el de las palabras que usamos para calificar a los políticos, y a las prácticas del estado en general. Esto significa destrivializar la corrupción: no es mordida, es corrupción, y su presencia revela la imbecilidad de quien la practica. Un ser corrupto es un parásito, no importa su color de piel, su género, su nivel socio-cultural ni sus grados académicos. Generemos un lenguaje productivo, uno en el que las ideas sean un principio creador, y no una manera de preservar el estado de una realidad destinada al fracaso.

jueves, febrero 05, 2009

El peso de nuestro descontento


Gabriel Moreno (Londres) . – Hay que decirlo claro: nuestros pesos pesan menos y el miércoles casi cotiza a 15 pesos por dólar, su valor más bajo en la historia. La contracción económica que México sufrirá este año y en el 2010 me hace pensar que la devaluación es de esperarse y desafortunadamente, también lo es el hecho de que las principales decisiones que México tomará este año estarán atadas a las elecciones intermedias del 5 de julio. Lo que más preocupa es que quienes llevan el timón del país harán como que les habla la virgen, y alguien debe recordarles que México pertenece a 108 millones de mexicanos, no a los 500 candidatos que van a secuestrar al país en un simulacro democrático. Creo que los ciudadanos no tienen tiempo para sentarse a mirar mientras los aspirantes a diputado – y sus aliados – despluman a la gallina de los huevos.

Devaluación de metáforas

Ya no escribo que los huevos de la gallina son de oro por la simple y comprobada razón que los gobiernos corruptos e ineficientes, como el de México, son una fuente de desperdicio clave de la riqueza de los países, como lo documenta William Ascher en su libro Why Governments Waste Natural Resources. Hechos cotidianos me hacen pensar que el tiempo apremia. Como muestra está la devaluación del peso. México transfirió un día feriado – de la Constitución – del 5 al 2 de febrero. Al salir del “puente”, el país encontró que los mercados internacionales le aguardaban para saldar cuentas. El cobro se dio a través de una depreciación del peso, que de haber cerrado el viernes 30 de enero a 14.25 por dólar, el martes 3 de enero se compraba en ventanillas bancarias a 14.72, su valor más bajo de la historia. Tomando en cuenta valores del mercado cambiario, esto significó que la moneda mexicana perdió 2.06% en un fin de semana, y un 6% en lo que va del 2009. Hay una variedad de explicaciones. La más obvia la he leído en un análisis de Actinver, de acuerdo al cual – interpreto – el peso es objeto de especulaciones cambiarias. Esto indicaría que pronto habrá “una corrección” – un eufemismo para indicar que los especuladores han recomprado a un menor precio los pesos que habían vendido, embolsándose la diferencia entre el precio de venta original –, considerando que el Banco de México ha inyectado más de 1,000 millones de sus reserva de dólares para contrarrestar el ataque especulativo. Creo que eventualmente la llamada “corrección” se dará, aunque el peso no recuperará pronto el 32% del valor que ha perdido en los últimos 6 meses.
¿Un tsunami a medias?

Ahora, más allá de especulaciones cambiarias, la economía global está de rodillas debido a una crisis financiera disparada en el 2007. Los gobiernos y bancos centrales de Estados Unidos y Europa han tomado una serie de medidas para reducir el pánico de los grandes inversionistas (los Gates, Buffetts, y Slims de este planeta), eliminando tasas de interés, comprando bancos endeudados, e imprimiendo dinero para dárselo a grandes empresas. Todo esto está muy bien – por ahora – porque ha frenado el colapso del sistema financiero global que hubiera generado un pánico de dimensiones apocalípticas. Lo que desanima, como explicó Igor Yurgens, un asesor del gobierno de Rusia en el Foro Económico de Davos, es que todo el capital del planeta será succionado para financiar el crecimiento económico del primer mundo. Es como cuando hay un tsunami: un movimiento en el fondo del océano provoca un desplazamiento de las aguas de las costas. Pero mientras que en un tsunami el mar regresa provocando una inundación, en este caso el capital necesario para promover la actividad industrial y comercial que necesitan las economías para crecer se quedará en el centro, y todos los nadadores de las periferias se quedarán sin agua, ni siquiera para chapotear. En este contexto la falta de agua se traduce en ausencia del capital que permite a especuladores ganar dinero con la depreciación de las monedas de los países más desaventajados.

El escenario es espeluznante pero no podemos darnos el lujo de sentarnos a mirar. Es claro que el progreso de México está bloqueado por el sinfín de vicios e inercias entre los actores políticos y económicos que han operado a lo largo de la historia. Denisse Dresser se lo explicó hace unos días con exquisita dureza y claridad a los dueños en turno del país. El análisis de la politóloga me hizo pensar en las dinámicas entre primer y tercer mundo señaladas por Immanuel Wallerstein (1974), que personas como el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso han categorizado como modelos de “desarrollo asociado-dependiente”. La idea de este modelo es que las economías más atrasadas promueven su crecimiento con capital proveniente del mundo desarrollado. Esto ocurre generalmente bajo condiciones que favorecen en primer lugar a los dueños de esos recursos, y en segundo a quienes están a cargo del aparato de estado en el país menos avanzado.

Llámale a tu diputado

El problema es que ahora el flujo de capital del primer mundo está agotado, y debido al oscuro panorama es indispensable que el país atienda sus prioridades. Sospecho que esto no ocurrirá. Baste con echar un vistazo a la cobertura mediática de la prensa mexicana en Internet, para saber que los tomadores de decisiones están pensando en el tiempo-aire que las televisoras están obligadas a dar a los partidos políticos para sus campañas, en la captura del primo de los Beltrán Leyva y en el hijo de Marcial Maciel. Temas urgentes como los señalados por Dresser y muchos más se quedarán en la congeladora. Mientras tanto el Banco de México estará aventándole dólares a los especuladores ¿Cuánto le durarán los 85,000 millones de dólares que tiene de reservas? Es difícil que una persona ordinaria pueda actuar para cambiar las circunstancias actuales, pero es indispensable que la ciudadanía se involucre en los asuntos de estado. ¿Qué hacer? Llámale a tu diputado, mándale una carta, escríbele un correo electrónico. Es hora de formar una conciencia democrática que involucre a la ciudadanía en el destino del país, pues a este paso, la gallina de los huevos de oro se nos va a morir.