jueves, octubre 18, 2012

El dilema de una cucaracha muerta

En camino al bote de basura
Con una cucaracha viva no hay dudas, hay que perseguirla frenéticamente y aplastarla. Si se quiere evitar que el jugo del bicho quede en el zapato, hay que barrerla con el pie hasta echarla a un lugar donde sea el problema de alguien más. Pero con una cucaracha muerta la cosa es más complicada. En mi casa actual es más común encontrármelas así. Para obsesivos con el orden es imposible permanecer indiferente a un cadáver invertebrado. Por lo general, uso el recogedor para echarlas al bote de basura, pero temprano en la mañana es lo último que se quiere hacer, además que esto significa volver a lavarse las manos. ¿Pero quién puede concentrarse en las noticias del día cuando hay la posibilidad de que un bicho zombi te camine sobre el pie? ¿Quién puede tomar el café con pan tostado de la mañana con una cucaracha muerta al costado?