jueves, junio 07, 2012

Votar por AMLO, una apuesta por un México más ciudadano


 
Este texto se resume en lo siguiente: Decidir por quién votar requiere elevarnos por  encima de nuestra experiencia y perspectiva individual. Sólo entonces votar por AMLO  adquiere sentido. Me explico.

Me entusiasma poco la idea de un México gobernado por Andrés Manuel López Obrador. Su  discurso es obsoleto, carente de propuestas y proyectos, refleja a un hombre necio e  indispuesto al dialogo. Hay muchas cosas que están mal con AMLO y con el PRD, pero si lo pensamos con una perspectiva pragmática y de largo  plazo, en el escenario electoral que tenemos esta es la única opción auténtica para  quienes el futuro de México es tan importante como sus opiniones, convicciones,  creencias, e intereses personales.

Aquí por supuesto, puede decirse que el futuro de México significa diferentes cosas  dependiendo de quién y desde dónde se mire. Por eso sugiero plantear el futuro en  términos de un país para todos, no para un partido en el poder y sus redes de  actividad humana, con todo lo que eso significa en términos de exclusión para el resto de los que no  pertenecen a ese entramado.

Puede visualizarse un futuro incluyente, plural, y justo, para todos, en un país  cuyas ciudades y ámbitos rurales ofrezcan condiciones básicas para la ciudadanía, es  decir, para que todos podamos actuar como ciudadanos. No sólo como madres, padres,  hermanos, católicos (o de otra religión), trabajadores de una oficina gubernamental,  empresarios, deportistas, miembros de un partido político, estudiantes, artistas, ciclistas, automovilistas, etc., sino  como ciudadanos. La idea es que ser ciudadanos significa ser todo lo que somos, sin  que lo que somos, se convierta en un problema para los demás.

Un entendimiento básico de ciudadanía se aterriza a la conceptualización fundamental  de T.H. Marshall. En su libro Ciudadanía y Clase Social (1950) descompone la  ciudadanía en tres partes o elementos, la civil, política y social. El civil,

"Se compone de los derechos necesarios para la libertad individual de la persona,  libertad de expresión, pensamiento y fe, el derecho a poseer propiedad y a concluir  contratos validos, y al derecho a la justicia. Este último es de un orden distinto a  los otros, porque se refiere al derecho de defender e invocar todos los derechos que  a uno le corresponden en términos de igualdad en relación a los otros y por mediación  de un debido proceso legal” (p. 8).

El aspecto político se refiere al derecho de “participar en el ejercicio del poder  político, como miembro de una entidad investida con autoridad política o como un  elector de los miembros de dicha entidad. Las instituciones correspondientes son el  parlamento y los gobiernos locales (municipios)” (Ibíd.). Y por elemento social  Marshall identifica un

“Amplio abanico de derechos, desde el referente a un mínimo necesario de bienestar  económico y seguridad (corporal), hasta el derecho a ser partícipe en el conjunto del  patrimonio social y a tener la vida de un ser civilizado de acuerdo a los estándares  prevalentes en la sociedad. Las instituciones más cercanamente conectadas a este  elemento son el sistema educativo y de servicios sociales” (Ibíd.).

El asunto pues es que el PRI y el PAN, con las oportunidades de gobierno que han  tenido, no se han acercado ni un poco a generar las condiciones para la ciudadanía  que se pueden extrapolar a la realidad mexicana desde la definición teórica. La  apuesta a futuro es que una presidencia de AMLO, en la que seguramente carecerá  de una mayoría de control en el Congreso que le permita imponer la voluntad mesiánica  que probablemente sí le caracteriza, sería una oportunidad para que los ciudadanos  sigamos ganando más espacios. Esto, definitivamente y por razones obvias, no va a  ocurrir bajo una presidencia del PRI o del PAN, donde la violencia, el nepotismo y la corrupción, seguirán coloreando nuestra realidad cotidiana.

Hay que desprendernos de lo que somos, si lo que somos nos distancia de contribuir a  un espacio de ciudadanía. Si somos capaces de hacerlo, entonces veremos con más  claridad la razón por la cual debemos votar por AMLO.